Hoy que disfruto de una tranquilidad sumamente sospechosa - ya que no es lo habitual- me ha venido a la mente una cita de Descartes: “ Pienso luego existo ” y he caído en la cuenta de que desde hace algún tiempo no existo, porque desde hace algún tiempo, no pienso, y esta revelación me ha dejado desasosegada. Me siento confusa y extraña pero dispuesta a recuperar el tiempo perdido, me he puesto manos a la obra y aquí estoy meditabunda tratando de pensar con fundamento de pronto me asalta una idea; quiénes somos y de dónde venimos, lógicamente mi deshilachada cabeza no tiene la respuesta ni pienso que nadie lo afirme con rotundidad, aunque debo decir tímidamente que la teoría de Darwin me resulta interesante y digna de ser estudiada concienzudamente, cosa que yo aún no he hecho y que haré pronto, pero doy fe de que se aproximó bastante en su reflexión por la querencia sin brida que cabalga por lo más recóndito de mi A. D. N, que se ilumina cuando tiene delante la etiqueta de “anís del mono,” ese antepasado nuestro, que ilustra y sirve de reclamo para endulzar la vida de su inteligente hermano, el que en un salto de atleta reemplazo las inestables ramas del árbol por un cómodo sillón de orejetas, que es donde en este preciso y precioso momento me hallo preguntándome quién es más feliz, él en su hábitat o yo comiéndome el coco en preguntas que no tienen respuesta...
Lola Fonta
Redistopía
Hace 8 años
1 comentario:
Mehas dejado pensando,algo que no consigo desde que empezo el problema de Isabel, estoy bloqueada.Si no puedo pensar, menos puedo escribir, pero el salto "del arbol al sillon" me ha desbloqueado, aparte de que es muy gracioso. Gracias por ponerme en marcha de nuevo. un beos Teresa
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