¡Oh! don Juan, don Juan,
doctor tan eminente,
presiento que estoy enferma
desde los pies hasta la frente.
¡Oh! querida doña Inés
vuestras ojeras os delatan,
y esa artrosis tan ladina
que os hace ir a gatas.
Lo vuestro es mal de amores
pero amores de los buenos,
ya que siendo yo el amado
no podía ser, para menos.
¡Oh! don Juan, don Juan,
ya que sois tan caballero,
quitarme este mal de amores
al instante os lo ruego.
Mi querida y amada señora,
sus palabras me arrebatan,
pero antes de que sea tarde
la acompaño al siquiatra.
¿Luego pensáis que estoy loca
por sostener que os amo?
pues no se hizo tal bocado
para la boca del asno.
Asevero noble señora,
que me ofendéis de boquilla,
que no me importa ser burro
si usted fuese borriquilla.
Callad, callad don Juan,
caudal de palabras
y manos inquietas,
dejad los manos
y pasarme las recetas…
Redistopía
Hace 8 años
1 comentario:
te mando un comentario de prueba.?puedes verlo?
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